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¿Cataluña excusa para aplicar la doctrina del shock?

Nos da que pensar que son defensores de dos artículos, el 155 aplicado y el 135, artículo reformado a medida de neoliberales, radicales de la especulación financiera y del desmantelamiento de los servicios públicos. De los artículos 1, 7, 35, 37, del 39 al 52 (de los principios rectores de la política social y económica), entre otros, ni palabra, ni ahora ni nunca
    • F.A.
    • |
    • 5 de noviembre de 2017

    ¿Es factible que lo que ocurre en Cataluña acabe siendo una doctrina del shock para los terrestres nacidos en el espacio geo-político llamado España?

    Aparecen noticias que señalan a Rusia y las redes sociales como parte de un plan para desestabilizar, una intervención para crispar posturas con noticias falsas, mensajes y chistes, todo ello muy simplón y visceral, pero convertido en credo para los fans  de los litigantes, quienes se venían arriba y los reenviaban como quien lanza maná, como si hubieran descubierto, por fin, el Santo Grial de la verdad única, la verdad que trasciende al universo y a Dios. Una vez más se ha demostrado que la ignorancia es peligrosa.

    Pero la realidad es la que es, con sus puntos de vista, los hechos son los que son.

    La corrupción no resta votos aunque salga cara y sea inviable para los servicios públicos. Las urgencias de La Paz siguen saturadas. Las citas de especialistas y pruebas diagnósticas se retrasan meses. A los parados les quitan prestaciones, a los jubilados les quitan poder adquisitivo, a los futuros jubilados nos acortan pensión, a los trabajadores se nos recortan derechos, en las empresas públicas y privadas se fomentan las malas formas y se aumenta la desprotección ante bajas médicas, incluso con amenazas de corte de nóminas y descuentos para cálculo de tiempo retribuido para futuras pensiones si no están en un tiempo muy reducido los partes de baja en los servicios de personal y en el INSS, aunque estés inconsciente o en la uvi en el hospital, que no se tiene en cuenta, lo que ha hecho que el trabajo, incluso en Europa, esa Europa moderna, libre, civilizada, se haya convertido en un foco de generación de enfermedades psicosomáticas, cardiacas y depresivas. Las residencias siguen su camino de decadencia y degeneración, con el consiguiente daño. Los colegios, institutos y universidades públicas siguen sangrando ingresos que recogen las concertadas y privadas para bebérselos.

    A todo esto se une algo muy preocupante: la constatación de que el poder empresarial supera al de los gobiernos elegidos por votos, unas porque cambian su domicilio social o fiscal con tanto ánimo de lucro como ideológico, otras porque declaran con gran teatralidad y supuesta dignidad que son defensoras de la Constitución, lo que parece una declaración gruesa, sin matices, imprecisa. Nos da que pensar que son defensores de dos artículos, el 155 aplicado y el 135, artículo reformado a medida de neoliberales, radicales de la especulación financiera y del desmantelamiento de los servicios públicos. De los artículos 1, 7, 35, 37, del 39 al 52 (de los principios rectores de la política social y económica), entre otros, ni palabra, ni ahora ni nunca.

    Lo último (aviso a navegantes) el Banco de España nos empaña el futuro. Dicen que el PIB  podría bajar unos veintisiete mil millones de euros en dos o tres años a cuenta de “la inestabilidad” en Cataluña, es decir, unas dos veces el presupuesto de la Comunidad de Madrid en sanidad, educación, cultura, fomento del empleo, pensiones, desempleo, acceso a la vivienda, entre otros, o dicho de otra manera, siete mil millones más que el presupuesto de dicha comunidad en 2016.

    Doctrina del Shock: Nos explica Naomi klein lo bien que le vino a Margaret Tatcher la guerra de las Malvinas para hacer su desmantelamiento de los servicios públicos (que tantos muertos produjo en hospitales sin medios y trenes descarrilados). ¿Será Cataluña las Malvinas que necesitaban las dos derechas españolas para ganar los votos que les permitan degradar más aún los servicios públicos?.

    Lo bueno de esta historia es que millones de humanos nacidos en este espacio geo-político estuvimos con la cabeza más fría que los instigadores de las banderas, no echando leña al fuego y aplicándonos lo que decía Montesquieu en “Pensamientos”: “(…) antes que francés, soy un ser humano, o mejor, porque soy un ser humano por necesidad mientras que soy francés por azar”. Por tanto, ¿por qué tendríamos que apoyar a quien ha robado recursos que necesitamos como humanos, los servicios públicos?, ¿por qué apoyar a quien nos ofrece como única salida una doctrina del shock detrás de otra, a uno y otro lado de la línea que divide artificialmente a las personas?



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