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¿Tenían los dinosaurios carnívoros los pies de gallina?

Una investigación en la que han participado paleontólogos de la UAM permite reconstruir la estructura de escamas que cubría el pie del Concavenator
    • Comunicación UAM
    • |
    • 21 de abril de 2015

    Recientemente, la revista Cretaceous Research ha publicado un análisis sobre los restos de  piel asociados a la extremidad posterior del terópodo Concavenator corcovatus (conocido como “Pepito”) del yacimiento de Las Hoyas (Cuenca), que permite establecer y reconstruir con rigor científico la estructura de escamas que cubría el pie de este espécimen.

    El estudio ha sido desarrollado por paleontólogos de la Universidad Autónoma de Madrid (Elena Cuesta y José Luis Sanz), del Grupo de Biología Evolutiva de la UNED (Francisco Ortega) y del CONICET- Instituto de Investigación en Paleobiología y Geología de Argentina (Ignacio Díaz-Martínez). Estos autores han analizado las impresiones de piel asociadas al pie derecho del único ejemplar conocido de Concavenator y lo han comparado con el resto registro fósil, así como con la podoteca de los organismos actuales emparentados con los dinosaurios: cocodrilos y aves.

    Durante años, miles de reconstrucciones de dinosaurios han sido realizadas por paleoartistas para el cine, el cómic o la ilustración científica. Algunos aspectos han sido objeto de continuas discusiones. Este es el caso de la podoteca, la estructura de escamas que recubre los pies de los arcosaurios (cocodrilos, pterosaurios y dinosaurios, incluidas las aves). En la mayoría de los casos, los dinosaurios terópodos se reconstruyen con una podoteca similar a la de las aves actuales, es decir, al tiranosaurio de Parque Jurásico le colocaron una patas de gallina aunque no existían evidencias directas de esta estructura.

    Este estudio identifica en la podoteca de Concavenator los mismos elementos que tienen las aves, es decir: tres tipos distintos de escamas, la ordenación de estas, el desarrollo de almohadillas plantares con la misma disposición que en las aves como los avestruces y la presencia de un estuche córneo que formaría las garras de los dedos.

    La existencia de una estructura tan similar a la de las aves modernas en un terópodo como Concavenator implica su aparición en una etapa temprana de la evolución del linaje que da lugar a las aves actuales y su probable presencia en todos los terópodos no avianos. Además, este descubrimiento permitirá interpretar, desde un nuevo punto de vista, el registro de huellas de dinosaurio carnívoros.

    Las Hoyas es un yacimiento reconocido a nivel mundial por su alta capacidad de preservación de animales y plantas. Este es el caso del fósil de Concavenator, un dinosaurio terópodo cuyo esqueleto está casi completo y articulado, y que presenta diversas zonas donde se puede observar tejido tegumentario, como en la extremidad posterior, alrededor de la cola y en el cuello. Esto ha permitido analizar el aspecto de la primera podoteca hallada en un dinosaurio terópodo en el registro fósil.



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