Inicio / Opinión

La falacia de la meritocracia neoliberal

Su verdad sobre los méritos y como estos llevan inexorablemente al éxito, medido siempre en términos económicos y consumistas, pues los neoliberales no entra en otras muchas facetas de la vida, es una verdad discutible, analizable, cuestionable, y a veces, una verdad mentirosa
    • F.A.
    • |
    • 28 de noviembre de 2018

    En la revista Actualidad Económica, que para quienes hemos leído el ideario de Hayek o Friedman, es de perfil claro neoliberal, la hija de un empresario de prestigio y negocio internacional con viento en popa, decía que “no estoy a favor de imposiciones sino de la meritocracia”. Desconozco a que se refiere con imposiciones, si a las del Gobierno, cuya existencia es siempre molesto a neoliberalismo, o las imposiciones de las multinacionales a los ciudadanos, consentidas por los gobiernos que tanto les molestan, que terminan legislando invariablemente a favor de estas y de los fondos buitre, que se lo cuenten a Alicia, la persona a punto de ser desahuciada que se ha suicidado gracias a la no política de los gobiernos que avalan la existencia de fondos buitre.

    Nos han hecho integrar de tal manera en nuestro ideario el tema de que las cosas, los éxitos, se consiguen solo por méritos propios, que ya nos lo creemos, aunque la realidad desmienta todos los días esta receta neoliberal.

    Su verdad sobre los méritos y como estos llevan inexorablemente al éxito, medido siempre en términos económicos y consumistas, pues los neoliberales no entra en otras muchas facetas de la vida, es una verdad discutible, analizable, cuestionable, y a veces, una verdad mentirosa.

    Una vez más es una persona que desde que nace tiene los recursos, los medios y las oportunidades para desarrollar su potencial, que no tiene que emplear tiempo en trabajar hasta que no ha terminado todos sus estudios, que no tiene que buscar empleo, que no tiene que cuidar a dependientes o enfermos, que solo se dedica a preparar el futuro que ya tiene asegurado (en términos económicos y de tipo de trabajo muy bien remunerado, sin saber ni cómo ni por qué), una vez más es una persona con todo a favor, quien vuelve al tópico neoliberal de la meritocracia para defender su status frente a los trabajadores en nómina o autónomos con negocios que solo van tirando.

    Cuando un neoliberal habla de méritos lo suele hacer desde su visión de triunfador, aunque el triunfo sea heredado, no logrado, si acaso sus méritos son no desaprovechar esa oportunidad. Suelen hablar desde la arrogancia y prepotencia que les otorga su particular mérito de ser triunfadores (en mayúsculas, multimillonarios, vamos) por sus propios méritos, olvidando como no, dónde nacieron, a quienes les protegieron, ayudaron, sirvieron o auparon.

    Desde esa arrogancia que da tener más dinero que lo que la psique humana es capaz de digerir, obvian que los méritos pueden ser de muchas formas, por ejemplo, el mérito de ser capaces de seguir viviendo a pesar de la devaluación de sueldos y apoyos institucionales claros a las familias, salvo pequeñas ayudas, de las que por cierto los neoliberales de forma falaz y sin criterio científico, ni moral, despotrican porque dicen que los sangran a impuestos, cuando la realidad es que les perdona de muchas formas, explícitas o implícitas, las SICAV son la repugnante figura de exención de impuestos más famosa, pero no la única.

    Por eso tenemos tantos méritos quienes no somos propietarios de multinacionales ni ostentamos cargos en consejos de administración heredados, con sueldos de hasta 20-30 millones de euros anuales, somos quienes mantenemos las infraestructuras que ellos necesitan para hacer crecer sus especulativos y peculiares negocios, porque mientras un inversor en SICAV tiene un 1% de impuestos sobre sus ganancias, los ciudadanos pagamos entre un 19 y un 21%, incluso por ganar un céntimo de euro.

    Hay muchos “meritosos” que se hicieron ricos a base de gobiernos a los que dicen detestar que hoy están en la cárcel o imputados, eran considerados gente de méritos, merecedores de los cielos, mientras consideraban a la inmensa mayoría perdedores por no tener méritos. De lo que nunca hablan es a qué llaman méritos, de donde provienen, como unos los tienen nada más nacer y otros que permanentemente los desarrollan en su lucha diaria por la vida, no son tenidos en cuenta.

    Desconocen las circunstancias de aquellos a quienes consideran no meritorios del cielo, pero su arrogancia los convierte en jueces para determinar que no merecen vivir dignamente, para quienes niegan los servicios públicos, todo dicho y hecho desde una posición de poder autoritario, imponiendo sus reglas y sus creencias.

    Si se sabe de donde provienen sus méritos, salvo contadísimas excepciones, de nacer en familias muy ricas y tener los contactos políticos y empresariales justos y necesarios.

    La visión cerrada y manipulada que los neoliberales tienen sobre los méritos, solo son una opinión sesgada para justificar sus tropelías de abuso de poder.



  • Comparte esta noticia en:

  • Escriba un comentario:

    Deja un comentario

    Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados *

    *

    Puedes usar las siguientes etiquetas y atributos HTML: <a href="" title=""> <abbr title=""> <acronym title=""> <b> <blockquote cite=""> <cite> <code> <del datetime=""> <em> <i> <q cite=""> <strike> <strong>


    SÍGUENOS

    NEWSLETTER



       
       
      - Inicio
    - Colmenar Viejo
    - Tres Cantos
    - Deportes
    - Edición Impresa
    - Descargar número de este mes
    - Edición Impresa
         
    © Innovaciones Periodísticas S.L. 2012 | Contacto | Publicidad
    Diseño web: XeRouStudio