Inicio / Colmenar Viejo

Microensayo: Filosofía del (mal) trato en las residencias. I

Es pretencioso llamar a este texto micro-ensayo, pero espero que abra la espita que origine una gran explosión en la ceguera social, en juristas, y ensayistas profesionales. Desarrollado en tres partes.
    • Un familiar afectado
    • |
    • 18 de septiembre de 2017

    Lo que intuimos del por qué de las graves carencias en las residencias en general y en las de la Comunidad de Madrid en particular, asusta. No se quiere analizar porque eso es profundizar en el cómo, el por qué y el para qué y lo que asusta más aún, lo que imaginamos que hay en la mente de quienes “gestionan” la política de residencias. Porque asusta no queremos ver, ni creer lo que ocurre.

    Eh aquí un paralelismo con la sociedad alemana entre 1933 y 1945. Profundizaré en las partes II y III en los paralelismos y en un concepto esclarecedor: “violencia dosificada y secreta”.

    No basta con saber que ocurre, siendo fundamental, hay que ir más allá, intentar comprender quién gesta las carencias, y aún peor, reconocer que solo son personas, como exponía Hannah Arendt en “Eichmann en Jerusalén”, eso es lo que asusta.

    Viajando a través de ciertos extremos, con la finalidad de ver más claro, seguramente serán reconocidos muchos paralelismos, cuando no, algunas coincidencias.

    Lo que asusta a la humanidad de los crímenes en general y del holocausto en particular, no es tanto el número de víctimas como el hecho de que sus asesinos son personas, pero además, como en el caso de las esterilizaciones forzadas de “disminuidos” o el abierto planteamiento de la eutanasia para esos mismos “disminuidos”, que se dio en EEUU, en 1912, fueron obra (autor intelectual, se dice hoy) de personas cultas, que leyeron y estudiaron a los filósofos y a los científicos, es  lo que de verdad asusta, la posibilidad real de que una persona culta, diseñe sufrimiento y/o muerte explícita o implícitamente.

    Después ya sabemos lo que ocurrió cuando estas ideas de un país “libre” cuajaron en el ideario nazi, que importó la idea y la “mejoró”, métodos de aniquilación industrializados contra “gente sobrante”. Sobraban las personas, no sus bienes y dinero, que era el objetivo principal.

    Eh aquí otro horrible paralelismo, cuando las carencias asistenciales hacen que muchos residentes tengan que pagar sus últimos años de vida mal vendiendo o donando sus propiedades a las residencias, que es uno de los métodos permitidos. Se ven forzado a ello por la exasperante lentitud burocrática y la legislación que parece inspirada en la obra “El proceso”, de Kafka. Solo así se entiende la separación de las hermanas a quienes los burócratas y las leyes consideraban que la residencia era para ellas una vivienda y por tanto una unidad familiar. Solo así se entiende que no se pueda reunificar familiares porque alguno de ellos no se ajusta a aleatorios y cretinos varemos con sus pensiones. Solo así se entiende la sistemática separación de residentes de sus familiares a lugares muy alejados.

    El Holocausto no es singular por las víctimas, sino por los victimarios” (de “Séneca en Auschwitz, la escritura culpable”).

    Me aproximo entonces, salvando las distancias, aunque difícil salvar los paralelismos e incluso el fondo psicológico del asunto, a la actitud de los gestores de las residencias, de todo lo que ocurre en ellas, de las respuestas evasivas que dan ante los cientos de reclamaciones, al conocimiento de los efectos perniciosos en los ancianos de todo lo que ocurre y del “desgobierno de lo público”, mencionando a Alejandro Nieto. Conociendo los males que crean, los hacen impunemente.

    ¿Acaso no sabían los nazis lo que le ocurriría a los encerrados en sus campos de concentración?, si, claro, por eso lo hacían, era parte del objetivo final. ¿En qué se refugiaban en los juicios por sus crímenes?, en que obedecían órdenes, en que ellos no mataban, solo gestionaban los campos, acataban las leyes vigentes, argumentaban.

    Eh aquí un preocupante paralelismo con lo que ocurre en las residencias. El desgobierno, la legislación vigente, la distancia física y psíquica (“ojos que no ven, corazón que no siente) entre los funcionarios de la Consejería de Asuntos Sociales y el “ecosistema” de las residencias les permite no sentir, asumir o padecer ninguna de las culpas, en palabras de Kart Jaspes: la culpa jurídica, la política (en la que incluye a los ciudadanos) la moral (que roza con el dolor psíquico) y la metafísica.

    La suma de “maquinaria burocrática”, “maquinaria legal”, tal vez, si atamos cabos, la “maquinaria ideológico-pragmática” (que podría concretarse en: personas débiles = gastos; personas débiles = se mueren solas), les permitiría diluir su culpa (hoy llamada eufemísticamente “responsabilidad”)  CONTINÚA.



  • Comparte esta noticia en:

  • Escriba un comentario:

    Deja un comentario

    Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados *

    *

    Puedes usar las siguientes etiquetas y atributos HTML: <a href="" title=""> <abbr title=""> <acronym title=""> <b> <blockquote cite=""> <cite> <code> <del datetime=""> <em> <i> <q cite=""> <strike> <strong>

    Una respuesta a Microensayo: Filosofía del (mal) trato en las residencias. I

    1. AFARES Colmenar Viejo dijo:

      Somos unos familiares de residentes de la residencia de Colmenar Viejo que estamos creando una asociación (AFARES). Nos gustaría ponernos en contacto con usted. Aquí tiene nuestro correo electrónico: AFARESColmenar@gmail.com


    SÍGUENOS

    NEWSLETTER



       
       
      - Inicio
    - Colmenar Viejo
    - Tres Cantos
    - Deportes
    - Edición Impresa
    - Descargar número de este mes
    - Edición Impresa
         
    © Innovaciones Periodísticas S.L. 2012 | Contacto | Publicidad
    Diseño web: XeRouStudio